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De la mujer que amo y de cómo la hice sufrir.

March 8, 2018

De antemano anticipo que... Esto es muy largo, son las 5:30 de la madrugada (empecé a escribir a las 11:00 de la noche) y aproveche mi brutal insomnio para escribir esto, un simple pensamiento que quería compartir en alusión al día de la mujer, y también como opinion personal a ciertas cosas que pasan en nuestra sociedad, quizás para algunos les resulte aburrido, pero para otros, quizás encuentren algo más que simple texto y palabras, como blog personal, no solo subiré temas de fotografía, también lo haré con cine, mi literatura, y hasta de mi vida personal, mi historia y mis pensamientos, (paciencia por favor) así que espero que este sea de su agrado.

 

Empezaré con una pequeña historia...

 

Dice que había una vez en algún pueblo, alejado de las sombras de los arboles iluminados por la luna, un niño que con el tiempo se volvió joven y con los años padre, quien había raptado a una niña que en ese entonces era joven y a quien convirtió en madre, El cielo más puro de América, Las carreteras, los bares y el sol fuerte y abrazador entre los pastizales sabe hasta qué punto la amo para concebir seis hermosos hijos; cuatro varones y dos mujeres, una tercera no pudo lograrlo.

 

 

 

De esta grandiosa pequeña historia de amor, nace una pequeña niña que tuvo que crecer entre hachas y azadones, entre trabajar la tierra y buscarse la vida para comer.

Con el tiempo la niña se transforma en adolescente, posteriormente en mujer y aquí es donde conoce a este hombre, quien al día de hoy legalmente vendría a ser mi progenitor que, para llegar a llamarse a sí mismo padre porque yo no lo hago, la faltaría volver a nacer. A quien llamo padre es a mi padrastro quien me crio desde los 5.

 

A estas alturas ya saben que de la mujer que hablo es mi madre.

 

No hay mujer que más admire que a ella, quizás por el hecho de que tuvo que defender mi vida en su vientre con su vida ante un alcohólico que además de golpearla en reiteradas ocasiones apenas le daba para la comida y para la vivienda. Alcohólico que en un momento tuvo que defenderse con un cuchillo para evitar quizás alguna gran desgracia. Alcohólico que después de una merecida cicatriz en el brazo y una denuncia jamás volvió a aparecerse y se perdió entre las sombras.

 

Quizás por el hecho de que, sin el apoyo de su familia, no porque no quisiera apoyarla, sino porque eran de escasos recursos, ella tomó la decisión de que saldría adelante aún estando sola, porque podía, porque creía en ella, en su poder como persona.

 

Quizás porque me mantuvo hasta los 5 años, entre trabajo y estudio; aún recuerdo cuando paseaba por las escaleras de la Gabriel, escondido entre las fotocopiadoras, entre luces fluorescentes que parpadeaban jugando con tu imaginación infantil.

 

 

Quizás porque volvió a confiar en el amor aún cuando antes ya le habían fallado, y se enamoró, y lo intentó, intentó darle a su niño mayor aquel padre que nunca tuvo y posterior a una boda otro niño nació de este amor.

 

Quizás porque se animó a probar suerte en el extranjero con su nueva familia, pero que no todo lo que brilla es oro, las muestras de violencia intrafamiliar en otro país se van despertando, ahora no solo con ella, sino que con algo que ella ama, su niño mayor.

Quizás porque estaba en un país extranjero, sin familiares, sin amigos, sin nadie y aún así se mantuvo fuerte, aún recuerdo cuando tuve que ver aquellas peleas en las cuales desorganizaban toda la oficina, el escucharla gritar o llorar.

Quizás porque decidió dar una oportunidad más al cambio de ambiente y volvió con toda su familia a su ciudad actual, ciudad en la cual dio vida a su nuevo niño. Ahora tres muchachos para ser exactos.

 

Quizás porque aún con sus estudios inconclusos volvió a su lugar de trabajo y paralelo a ello trato de emprender por su cuenta.

 

Aquí es cuando la situación se va tornando más fea con el tiempo, las diferencias de su niño mayor con su actual esposo se hacen más caóticas y esto conlleva a mucha más violencia intrafamiliar, peleas a menudo, depresión, caos, pero, no lo suficiente para oscurecer su semblante.

 

Aún recuerdo llegar a casa y verla sentada llorando con algunos moretes, uno le pregunta que pasa, a cierta edad ya sabes comprender ciertas cosas, como que, porque mamá llora todo el tiempo, porque a veces su piel se torna de diferentes colores, que son los moretes, los labios partidos, ¿es tu culpa todas aquellas cosas? Aquí es cuando te limitan aunque tu no lo entiendas, a que no puedes tener perro porque no, a que tus calificaciones deben ser de tal puntuación, a que no puedes gozar de ciertos privilegios, aprendes que tu madre no debe salir con sus amigas, que no puede ir sola por ahí o llegar tarde o relacionarse con algún otro varón en el trabajo, sabes reconocer la tristeza en las personas, ves a mamá llorar en su cuarto y no sabes por qué, tu empiezas a llorar de la nada en tu cuarto y también no sabes por qué.

 

 

Te despiertas a media noche con golpes, aprendes que orar no sirve de nada, aprendes a taparte los oídos de noche en medio de la oscuridad porque algunas paredes son muy delgadas, aprendes a escuchar cómo llora un hombre adulto, aprendes a escuchar que tan desgarradora puede ser el grito de una mujer que sufre en silencio, a cierta edad los mayores hablan y murmuran, te dicen que te vayas a otro lado, pero algo en ti te dice que las cosas no están del todo bien, una infidelidad se presenta y no sabes que es lo que va a pasar y nadie te dice nada claro, porque quizás ni ellos mismos lo entienden, pero después de un tiempo, todo esta bien, como si nada, ciertos rasgos se empiezan a presentar en ti, crees tener el poder, el control, simplemente porque eres más grande, o eres mayor.

 

Como un patrón, algo que se repite, sientes el dolor tanto físico como psicológico que has sufrido y tu no lo comprendes, pero una parte de ti empieza a comportarse como lo que más odiabas y no te das cuenta. Solo lo repites, porque eres un niño.